El tránsito de los medios tradicionales.
Antes de la Internet, conocíamos como medios de comunicación masivos y tradicionales al cine, la prensa impresa, la radio y la televisión. Ellos, principalmente, nos exponían (y exponen aun) porciones de la realidad y de la ficción, según criterios editoriales de sus dueños y productores. Los demás hemos sido, mayormente, receptores pasivos y complacientes con el menú del día (sin desconocer la existencia de voces críticas, principalmente con formación académica).
Hoy, en la era digital, siguen existiendo medios hegemónicos, aliados al poder económico y político mundial, que no solo direccionan sus contenidos, sino también manipulan con mayor éxito las opiniones y los hábitos de las personas, por el hecho de que capturan nuestra información vital para que, aquella incidencia, sea más eficiente y personalizada.
Esa es su dimensión perversa, ahora con el auxilio de la inteligencia artificial. Somos víctimas pasivas de la tecnoadicción y de su impacto en nuestras costumbres y decisiones.
Sin embargo, no es posible desconocer que, como señala José van Dijck, en el contexto actual los medios tradicionales ya no pueden conformarse con representar el mundo, sino que deben convertirse en espacios de coordinación, empleando las tecnologías informáticas para facilitarle a sus seguidores aspectos como interactuar entre sí, conseguir trabajo, hacer compras, gestionar el ocio y acceder a oportunidades de educación y salud, entre otros aspectos.
Es decir, ahora los medios de comunicación no son meros emisores de contenidos interesantes o virales, sino, desde una lógica de servicio social (ojalá humanista, respetuosa e inclusiva) contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas, impulsando plataformas altamente interactivas e implicadas con los problemas y las soluciones del entorno. Actúan como agentes hacedores de experiencias y vivencias.
Si bien las reflexiones en torno a esta transformación son muy incipientes, es preciso asumirlas, pues de ello depende la sobrevivencia de medios como la televisión y, además, la oportunidad de hacer contrapesos dentro del universo mediático.


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